La Ribeira se asienta en la zona de confluencia de los ríos Sil y Miño; desde Portomarín hasta los Peares y, desde aquí, hasta Castro Caldelas en el río Sil, con un total de 13 ayuntamientos, que se amplía hasta 20 cuando hablamos de la Ribeira Sacra, desde la articulación de una extensa área con el objetivo de potenciarla como nombre de marca referencial para sus 2.319 km2 y 71.603 ha distribuidos en los Ayuntamientos de Portomarín, Taboada, Chantada, Carballedo, Paradela, Saviñao, Pantón, Sober, Monforte, Brollón, Ribas de Sil y Quiroga, en la provincia de Lugo, y A Peroxa, Nogueira de Ramuín, Parada do Sil, A Teixeira, Castro Caldelas, Xunqueira de Espadañedo y Esgos (estos dos últimos ayuntamientos no son riberanos) en la provincia de Ourense.
El elemento aglutinante de estos ayuntamientos son los ríos Sil y Miño y sus valles, por los que se extiende un paisaje sociocultural e histórico que le aporta coherencia como zona común. Fuera del valle de los ríos la homogeneidad se va perdiendo a medida que nos acercamos a otras entidades próximas como el Valle de Lemos, Courel, Maceda o Terra de Trives.
Granitos y pizarras son los elementos geológicos más visibles en los valles de ambos ríos moldeados en el Terciario. La Ribeira Sacra está ubicada entre tres unidades de relieve perfectamente diferenciadas: A Serra do Faro en el Oeste, la depresión de Lemos en el Este y los bordes montañosos de las sierras orensanas. En la parte luguesa, el río excava su valle en una superficie que se eleva entre los 500 y 600 m sobre el nivel del mar, presidida por una sucesión de suaves valles y pequeñas colinas, erosionadas por la acción de pequeños ríos como el Asma, Búbal, Sardieira, etc. En la zona del Sil, el río se encaja en un valle más cerrado y de mayor altura, sobre los 700 m, escoltado al S. por los montes orensanos, que domina la Caeza de Meda a 1344 m.
La Ribeira Sacra goza de unas condiciones climáticas específicas, marcadas por la transición a la variante del Mediterráneo continentalizado, que se hace más evidente a medida que descendemos de N a S y de W a E. El clima de la ribera goza de una condición más benigna reflejado en unas menores precipitaciones (entre 900 y 700 l/m2); más insolación y, sobre todo, la inexistencia de heladas, siendo esto lo que marca la gran diferencia con las zonas colindantes, posibilitando así el exitoso cultivo de las vides y la presencia de olivos, madroños e incluso naranjos.
|