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Casa de Suatorre
Solar de los Fernández de Temes, al lado de la Torre de Arcos (sub-torre)

Situada en la parroquia de Sta. María de Arcos, muestra en sus abundantes piedras armeras un rico entretejido de familias ilustres que allí dejaron su huella: Boán, Araújo, Pardo, Noboa, Ribadeneira, Mosquera, Taboada, Solís... que se emparentaron con los Temes. El origen de esta familia, según la tradición, arranca de los Marcelos romanos, quienes (después de su acercamiento al cristianismo) adoptaron por blasón cinco cruces, de las que deriva la tau de gules de los Temes. Descendían los mentados romanos de aquel antiguo patricio que fue Marco Claudio Marcelo, que llegó a servir a Roma desde los altos cargos de pretor y cónsul, siendo capaz de enfrentarse a Aníbal en Nola, tras el desastre romano de Cannas.


Aspecto actual de la Torre de Arcos.

Vinculados a este lugar figuran, entre otros: Don Vasco Fernández de Temes, merino mayor de Galicia en los reinados de Fernando II y Alfonso IX, y Fernán Núñez de Temes, partícipe en la reconquista de Córdoba y generador de la saga de los Fernández de Córdoba (que usan en su blasón los tres bureles de los Temes); fue antepasado de Gonzalo Fernández de Córdoba, el Gran Capitán.
Lo documentan el licenciado Molina y Verea y Aguiar. Así mismo, Teodomiro I, obispo de Compostela, se piensa que pertenecía a la familia de los Temes.


La Torre de Arcos en una foto de archivo, antes de su derrumbe.

 La Torre de Arcos, hoy  en estado ruinoso, domina visualmente el territorio que le dio nombre. El Conde Don Ero Ordóñez, capitán general del Rey Alfonso III, llegó a señorear un contorno de doce leguas. La torre, de unos 30 metros de altura, era comparable a la del Homenaje del castillo de Monforte. El estrago de la guerra irmandiña fue completado por un brutal ataque en plena modernidad: cargas de dinamita para provocar una voladura que proporcionase materiales de construcción. El vendaval Hortensia se encargó del resto.

 
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